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miércoles, 19 de junio de 2013

Delantales para lactancia

Creo que todas estamos de acuerdo en que no nos gustan las miradas indiscretas cuando damos el pecho. Algunas, entre las que me incluyo, nos sentimos más cómodas evitando llamar la atención e intentamos que la teta no quede expuesta más allá del acto de enganche y desenganche del bebé.

Para sorpresa de muchas de las personas que me conocen, yo no necesito sentarme en la última esquina de una cafetería, me basta con no ponerme a la entrada o en un ventanal. Incluso me molestan las invitaciones de mi madre a dar la vuelta a la silla, ponerme de espaldas o cubrirme con su chaqueta, pañuelo o con cualquier cosa que pille por delante. Ni mucho menos necesito un delantal de lactancia.

Tengo la sensación de que estos delantales se han inventado para que el de enfrente se sienta cómodo y sinceramente, cuando doy el pecho a mi hija el de enfrente me importa un pimiento. Además en estos 4 meses de lactancia (nacional e internacional) las miradas incómodas han sido verdaderamente una excepción así que, ¿por qué cargar con más chismes? Pañales, toallitas, monedero, móvil, y el delantal, que no se me olvide... Además de que flaco favor hacemos a la sociedad actuando con tanta discreción que la gente pueda pasar por nuestro lado sin darse cuenta de que estamos dando el pecho. Así nunca se normalizará un acto que no puede ser relegado exclusivamente al ámbito privado (porque el bebé no entiende de horarios ni rutinas). 
Imagen de Bebesentidos
He leído por ahí que son chismes sin sentido, que son un invento de las tiendas para que si no compras biberones y leche en polvo, al menos te lleves tu delantal y tu sacaleches. Sin embargo yo conozco a dos mujeres que han utilizado delantales de lactancia y curiosamente tengo la sensación de que son mujeres a quienes la maternidad ha despertado una imperiosa necesidad de entrega a su bebé pero que simultáneamente quieren cumplir con todo lo que se espera de ellas. Son mujeres a quienes la maternidad ha revolucionado pero no quieren que eso trascienda a su ámbito social o laboral. 

Eso me ha llevado a pensar que quizá la mujer que opta por utilizar un delantal se sentiría tan vulnerable dando el pecho públicamente que esa tela está protegiendo su lactancia. El delantal es algo así como un escudo frente a las miradas indiscretas, pero sobre todo frente a las opiniones ajenas. 

Y tú, ¿utilizarías un delantal de lactancia?, ¿les encuentras sentido?

jueves, 13 de junio de 2013

Eligiendo mochila portabebés: mi Emeibaby

Poco después de escribir esta entrada y ver lo mucho que estábamos disfrutando con nuestro fular elástico y que lo del porteo iba con nosotros, decidí regalarme una mochila ergonómica buscando fundamentalmente una mayor rapidez en el quita y pon, y es que ésta es la mayor ventaja de las mochilas frente a los fulares.


El éxito de un portabebés es que se ajuste a tu día a día. Lo que es perfecto para mí, puede no serlo para ti, por eso es importante reflexionar nuestras necesidades y el uso que le vamos a dar. Para mí era importante encontrar una mochila que, además de ser ergonómica, cumpliera con las siguientes condiciones:
  • Que abrocharla/desabrocharla fuera rápido y sencillo. En septiembre llevaré a mi hija a la guardería con la mochila, y ya sabemos que por las mañanas no hay tiempo que perder. 
  • Que la pudiéramos utilizar indistintamente varias personas, mis padres, mi marido y yo. 
  • Que tuviera una "vida larga", mi bebé solo tenía 2 meses y ya era nuestro segundo portabebés. La idea de invertir en otra mochila en unos meses me ponía los pelos de punta) y además tenemos pensado portear hasta que mi hija quiera.
  • Muy cómoda para largas horas de porteo, porque nos encanta pasear y alejarnos tanto de casa como nos permitan nuestras piernas... no queríamos que la mochila fuera un impedimento. 

Otros factores, como que fuera fresquita y que se pudiera poner a la cadera, para mí no eran tan importantes (voy a portear en verano y en invierno). Tampoco me importaba invertir algo más de dinero si la mochila cumplía con todas mis expectativas.

Una vez tengamos claro qué queremos, es importante contar con el asesoramiento de alguien que nos escuche. Yo llamé a mi consejera de porteo favorita, Eva, quien me recomendó una Emeibaby por las siguientes razones:
  • Facilidad en el quita y pon. El primer día que usé mi mochila ajusté la tela de fular a mi bebé (para ello basta con "tirar" de la tela para que pase a través de la anilla). Me ajusté la mochila a mí misma y a partir de entonces con dos clicks la tengo puesta.
  • Invertir en una Emeibaby me garantizaba que no necesitaría otro portabebés más adelante. La tela de fular hace que pueda utilizarse desde el nacimiento hasta los 15 kilos, pocas mochilas son "perfectas" durante todo el porteo.
  • Es adaptable a porteadores grandes y chiquitos. La Emeibaby nos queda bien a todos, a los abuelos de mi hija, a su padre, a los tíos... hasta a mí, que otras mochilas puestas al mínimo me quedan grandes.Además la banda de la cintura tiene una forma ligeramente "cónica" que se ajusta a la cintura femenina como un guante.
¡Me encantan los hombres que portean! Éste especialmente :)
Hoy mi bebé cumple 16 semanas, y las últimas 8 se las ha pasado subida a su Emeibaby... ¡y tan feliz! La mochila ha cumplido sobradamente mis expectativas y las de varias mamás del grupo postparto al que he estado asistiendo, pues viendo la tranquilidad de mi hija en su mochila, son muchas las que me piden que se la preste un ratito para ver si ellas y sus bebés también se encuentran cómodos.

¿Tenéis una mochila ergonómica?, ¿cómo la elegisteis?

sábado, 19 de enero de 2013

Poner o no pendientes, esa es la cuestión

He leído por ahí que no hará mucho más de 100 o 200 años que se implantó en Europa la tradición de que todas las mujeres llevemos pendientes, si bien es cierto que adornar las orejas es una costumbre que viene de muy antiguo (la Biblia hace referencia a ellos y hasta los romanos hacían agujeros a sus niñas).
En Europa, durante el Renacimiento y el Barroco la moda era usar un sólo pendiente, pero en los siglos XVII y XVIII casi desaparecieron de los lóbulos de las fashion victims de la época porque las pelucas y los grandes peinados ocultaban las orejas. Fue a finales del siglo XIX cuando los pendientes volvieron a causar furor, aunque se usaban esos de pinza que no requieren agujero (claro, que quizá con la falta de higiene tampoco era muy recomendable dejarse perforar el lóbulo de la oreja)...

Me acabo de plantear qué hacer con los agujeros de las orejitas de mi bebé.
Algunas madres nos recomiendan que pongamos los pendientes a nuestra niña lo antes posible, al poco de nacer, porque el recién nacido no siente dolor, o al menos no lo recuerdan. Sin embargo, si leemos un poquito (por ejemplo aquí), encontramos cosas como esta:
Durante años ha existido la falsa creencia de que el recién nacido, por su inmadurez biológica, percibe menos el dolor y lo tolera mejor, estando actualmente demostrada, en diversas investigaciones en campos como la psicología, anatomía y neurofisiología del recién nacido la falsedad de ambos asertos. Esta concepción errónea del dolor en el neonato ha motivado un insuficiente tratamiento del mismo, con las consiguientes consecuencias sobre la salud física y psíquica del recién nacido. 
En cualquier caso, a mí me hicieron los agujeros bastante mayor y no recuerdo la experiencia excesivamente dolorosa (más bien pasé susto), así que tampoco creo que cause un  gran sufrimiento a nuestras pequeñas.
También me dicen que si no le ponemos pendientes, nadie sabrá que es una niña. No dudo que esto sea cierto, pero la verdad es que tampoco veo la necesidad de "sexualizar" la imagen de mi hija a tan tempranísima edad, más allá de alguna prenda rosa. La niña tendrá nombre (lo tiene ya) y éste no deja lugar a dudas: su sexo es femenino.

Pero también me he encontrado el punto de vista contrario, de quienes consideran que hacer los agujeros en las orejas de una recién nacida es un exceso de "dominio paternal", e incluso he llegado a escuchar que podría entenderse como una "mutilación". Yo no puedo defender esta postura, veo grandísimas diferencias entre unos agujeros en los lóbulos de las orejas y una mutilación, si bien es cierto que nunca me he planteado hacerme más agujeros o un tatuaje porque no comparto la idea de "para estar bella hay que sufrir (tanto)".

Lo que verdaderamente me ha convencido es lo siguiente:
  • En unas orejitas tan pequeñas, es mucho más difícil hacer el agujero en el centro, por lo que corremos el riesgo (pequeño riesgo, claro) de que los pendientes queden menos estéticos (y al fin y al cabo los hacemos por estética) e incluso demasiado cerca del borde de la oreja, provocando riesgo de desgarros cuando sea más mayor.
  • No se me quita de la cabeza que se pueda enganchar el pendiente o la tuerca en algún jersey o toquilla, y eso ¡sí que duele!
  • Sería bastante contradictorio que me pase tardes de domingos revisando los botones y lazos para asegurarme de que están bien cosidos y no hay riesgo de que se lo trague, y le ponga unos pendientes con sus tuerquitas. Que sí, que los hay de rosca que son más seguros, pero hasta a mí se me han caído por ponérmelos mal alguna vez. Lo mismo opino de pulseras, cadenas o cualquier abalorio en recién nacidos.
  • Creo que un agujerito en el lóbulo de la oreja no deja de ser una pequeña heridita susceptible de infectarse. No le veo el sentido a someterla a ese (pequeño) riesgo mientras esterilizo cada cosa que toca, y sobre todo teniendo toda la vida por delante para hacérselos (no creo que a los 3, 4 o 5 años sea muy mayor).
Así que esa es mi decisión: mi hija no llevará pendientes de momento. Algún día me imagino que nos pedirá que la acompañemos a hacerse unos agujeritos, y juntas elegiremos los pendientes que más le gusten. Y ese día sus orejas serán algo mayores, con lo que sus agujeros quedarán más centrados, su sistema inmunitario estará más desarrollado, tendremos menos riesgo de ahogos o atragantamientos y, además, puede que hasta sea una bonita experiencia acompañarla en esa pequeña decisión.

¿Os habíais planteado el tema de los pendientes? ¿Qué os ha llevado a tomar vuestra decisión?

martes, 13 de noviembre de 2012

También fuisteis primerizos

Hasta el moño estoy de los comentarios de mis padres, tíos y  suegros fingiendo estar alucinados cuando les comentamos nuestras inquietudes respecto a la compra de un cochecito de bebé u otro, o un cambiador. Hasta el moño de que me llamen "primeriza" como quien dice "pusilánime", porque señores, el que ha tenido 5 hijos también fue primerizo.

Esta semana cumplo mi semana 26 de embarazo, y contando a la antigua usanza, estoy de 6 faltas: Esto significa que dentro de 3 meses nuestra pequeña estará ya entre nosotros. En estas 26 semanas (23 desde que me enteré de que estaba embarazada), ni mi marido ni yo hemos perdido la cabeza comprando nada para nuestra hija, sencillamente no hemos invertido un euro en la llegada de nuestro bebé. ¿Por qué? Hay mil razones:

  • Porque al principio todo el mundo te dice que no compres nada, que no te hagas ilusiones.
  • Porque estuvimos los primeros 4 meses dudando si continuar en nuestra casa o mudarnos: veíamos casas, estudiábamos precios,...
  • Porque una vez decidimos mudarnos, tardamos un mes en tener la casa al nivel que nos gusta: limpia, pintada, y con todo funcionando (sólo disponemos de fines de semana)
  • Porque llevo 15 días durmiendo en mi nueva habitación, 15 días de colgar cortinas de ducha, colocar ropa en armarios, ordenar cocina,...
Y ahora que todo empieza a estar en orden,  que vamos ganando tranquilidad, decidimos centrarnos en conseguir los siguientes productos con toda la ilusión del mundo:

  • Una mini-cuna de colecho, que bien puede ser una de IKEA tuneada por mi marido
  • Un cochecito de bebé con capazo "no homologado" y hamaca
  • Un Grupo 0+ para el coche
  • Una colchoneta-cambiador que pondré sobre una cómoda de mi habitación
  • Una bañera tipo Tummy-tub o Puj, estamos decidiendo

Son 4 cosas exactamente. Dudo mucho que entrando en el último trimestre de embarazo se me pueda tachar  de obsesiva, y mucho menos  a mi marido. Pero si me preguntas que hice el sábado, te contestaré que estuve mirando y comparando en internet precios y calidades de mini-cunas.Y el domingo fuimos a un centro comercial a ver cochecitos.

¿Eso me obliga a aguantar miradas condescendientes de los tíos y padres de ambos, que incluso me atrevería a calificar de acusaciones e impertinencias?:

  • ¡Qué pesados sois! ¿Tanto lío para un cochecito? Más brazos y menos carrito, hija. Coge el más bonito y punto. Sí, y me gasto entre 700 y 1000 € en una cosa bonita, claro!
  • Vuestra generación es muy consumista: ¿cambiador? Es un trasto, toda la vida os hemos cambiado en la cama, en el sofá,... Pues porque no se te ocurriría poner una colchoneta en la cómoda de tu dormitorio, en la mesa del comedor... Imaginación al poder! Y no es mi generación la que nos ha llevado a la crisis, ni necesito un crédito para pagar mi Ford "Fiesta-familiar".
  • ¿Sabes lo que te hace falta? Unos biberones.  -Pues es que no quiero comprar biberones, tengo una farmacia delante de casa y ya recurriré a ella si hacen falta. -Pero aunque le des de mamar, habrá que darle agua. -No, con LM no debe darse agua. -Pues suero.  Ohmmmmm...
¿Os ha pasado lo mismo? ¿Conseguían sacaros de quicio? Quizá sean las hormonas del embarazo.
Mamás de 2, de 3 o de más, ¿qué es lo que molesta tanto de los "primerizos"?