Esta semana cumplo mi semana 26 de embarazo, y contando a la antigua usanza, estoy de 6 faltas: Esto significa que dentro de 3 meses nuestra pequeña estará ya entre nosotros. En estas 26 semanas (23 desde que me enteré de que estaba embarazada), ni mi marido ni yo hemos perdido la cabeza comprando nada para nuestra hija, sencillamente no hemos invertido un euro en la llegada de nuestro bebé. ¿Por qué? Hay mil razones:
- Porque al principio todo el mundo te dice que no compres nada, que no te hagas ilusiones.
- Porque estuvimos los primeros 4 meses dudando si continuar en nuestra casa o mudarnos: veíamos casas, estudiábamos precios,...
- Porque una vez decidimos mudarnos, tardamos un mes en tener la casa al nivel que nos gusta: limpia, pintada, y con todo funcionando (sólo disponemos de fines de semana)
- Porque llevo 15 días durmiendo en mi nueva habitación, 15 días de colgar cortinas de ducha, colocar ropa en armarios, ordenar cocina,...
- Una mini-cuna de colecho, que bien puede ser una de IKEA tuneada por mi marido
- Un cochecito de bebé con capazo "no homologado" y hamaca
- Un Grupo 0+ para el coche
- Una colchoneta-cambiador que pondré sobre una cómoda de mi habitación
- Una bañera tipo Tummy-tub o Puj, estamos decidiendo
Son 4 cosas exactamente. Dudo mucho que entrando en el último trimestre de embarazo se me pueda tachar de obsesiva, y mucho menos a mi marido. Pero si me preguntas que hice el sábado, te contestaré que estuve mirando y comparando en internet precios y calidades de mini-cunas.Y el domingo fuimos a un centro comercial a ver cochecitos.
¿Eso me obliga a aguantar miradas condescendientes de los tíos y padres de ambos, que incluso me atrevería a calificar de acusaciones e impertinencias?:
- ¡Qué pesados sois! ¿Tanto lío para un cochecito? Más brazos y menos carrito, hija. Coge el más bonito y punto. Sí, y me gasto entre 700 y 1000 € en una cosa bonita, claro!
- Vuestra generación es muy consumista: ¿cambiador? Es un trasto, toda la vida os hemos cambiado en la cama, en el sofá,... Pues porque no se te ocurriría poner una colchoneta en la cómoda de tu dormitorio, en la mesa del comedor... Imaginación al poder! Y no es mi generación la que nos ha llevado a la crisis, ni necesito un crédito para pagar mi Ford "Fiesta-familiar".
- ¿Sabes lo que te hace falta? Unos biberones. -Pues es que no quiero comprar biberones, tengo una farmacia delante de casa y ya recurriré a ella si hacen falta. -Pero aunque le des de mamar, habrá que darle agua. -No, con LM no debe darse agua. -Pues suero. Ohmmmmm...
Mamás de 2, de 3 o de más, ¿qué es lo que molesta tanto de los "primerizos"?

